Emocionalmente

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EMOCIONALMENTE

FACITANDO LA PREPARACIÓN DE TUS HIJOS PARA SU FUTURO

 

Lo sabemos, aconsejar es muy fácil y poner en práctica más complicado. El día a día, las circunstancias, las modas….y un interés por suerte desmedido de querer que nuestros hijos/as sean felices y tengan lo mejor, nos colocan en un río donde la corriente no siempre nos lleva a la meta de conseguir que nuestros hijos adquieran la fuerza necesaria para ser autónomos y “desenvolverse con éxito”.

Pero que algo sea costoso no significa que sea imposible. A continuación daré, no unos consejos, sino unas pautas (las pautas se basan en la fundamentación, los consejos en las buenas intenciones) sobre cómo facilitar que nuestros hijos sean emocionalmente inteligentes.

¿Y eso es importante? Figúrate, es la capacidad para reconocernos, gestionarnos e interactuar como personas, con nuestras emociones. ¿A qué tendremos que hacerlo toda nuestra vida?

¿Y con eso se nace? Es una habilidad, luego podemos aprenderla, y ya sabes, la manera de aprender es conocer y hacer.

¿Y lo puedo hacer yo por ellos? No, tú no puedes entrenar ir a clases de ballet para que tus hijos sepan bailar.

¿Y entonces cómo hago para que mis hijos sean emocionalmente inteligentes? Casi que la clave está más en “facilitar hacer” que en “hacer”.

Te resumo algunos de los aspectos que comentamos en la charla sobre inteligencia emocional que impartimos en el cole el 14 de diciembre de 2016.

¿Cómo ayudar a tus hijos a entrenar su inteligencia emocional?

1.       Facilita que se aburran, así favorecerás su creatividad y desempeño. Somos padres, no animadores.

2.       Facilita que cometan errores controlados, de los errores se aprende. Somos padres, no armaduras; si les proteges demasiado puedes asfixiarles.

3.       Facilita que aprendan a reconocer que los actos tienen consecuencias, en el futuro las verán claras, demasiado clara si antes no han sabido cómo identificarlas. También en lo emocional.

4.       Deja que se esfuercen y aprendan el valor de las cosas. En todo entrenamiento se suda.

5.       Mientras conseguimos que el mundo sea perfecto para nosotros y para ellos, haz que aprendan a que les guste lo que hacen, no sólo a hacer lo que les gusta: automotivación.

6.       Adquiere con ellos compromisos negociados.

7.       Ayúdales a conocerse, entenderse y quererse a sí mismos: autovaloración. Empieza por demostrarles que tú les conoces y les entiendes: empatía (recuerda que entender no siempre significa tolerar).

8.        Ayúdales a definir metas ambicioso-realistas. Facilítales tener sueños y ayúdales a que trabajen para convertirlos en objetivos, paso a paso, desde el primer caramelo al primer coche.

9.       Ayúdales a ser flexibles: la necesidad de adaptación al cambio será casi la única constante.

10.   Y recuerda que las emociones también existen: gestión emocional.

En ese día de mañana que pensamos para nuestros hijos, desconocemos qué pasará. ¿Se imaginaron nuestros padres y/o abuelos las cosas tal como son hoy? De todo aquello en que estamos preparando a nuestros hijos, lo más importante es que están aprendiendo a prepararse, adquiriendo habilidades para gestionar el cambio, los esfuerzos, la necesidad de aprendizaje… En definitivas cuentas, no se preparan en algo, ni se preparan para algo, se preparan para estar preparados.

Y en ese camino, tus hijos necesitan:

  • Padres/madres, no proveedores.
  • Una sólida base emocional que fomente su autoestima, no admiradores.
  • Modelos de comportamiento, no soluciones dadas.
  • Estar rodeados de personas que les demuestran que les quieren, no de grandes héroes/heroínas.

Y cuando te entren las dudas y los desánimos, cierra los ojos y piensa cómo eras con su edad… ¿eras como tus padres querían? ¿desde por la mañana hasta la noche? ¿O conociste unos valores que convertiste en tuyos, a tu manera, y sobre los que te construiste a ti mismo? Entonces facilita que tus hijos se encuentren con esos valores, siendo ellos y sintiéndose orgulloso de ellos.

www.mariolfierro.com

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