GESTIONANDO HIJOS: Una manera divertida de enfocarlo

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Os recomiendo que dediquéis 20 minutillos a la ponencia que Carles Capdevilla ha presentado en el congreso “Gestionando Hijos, saber más para educar mejor”. Es una muestra de buen humor en un entorno de profesionales, una manera de decirnos las cosas para que podamos sentirnos identificados a la vez que con una sonrisa en los labios.

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Carles Capdevilla, periodista y padre de 4 hijos nos presenta un monólogo donde incide, entre otros temas, de la necesidad de hablar de la educación de nuestros hijos con naturalidad, porque es algo natural. En ocasiones, nos envolvemos de tanta información, intentamos tanto profesionalizar y racionalizar nuestro papel, que sólo conseguimos aumentar nuestros niveles de estrés y convertir algo natural en todo un desafío de conocimientos, actitudes, respuestas...

En este ámbito, nos llama la atención sobre aspectos contradictorios como es el hecho de que existan extensas bibliografías sobre el embarazo o el primer año de vida del niño, pero se olviden de la importancia que tiene la educación hasta la llegada de la adolescencia, un periodo quizás menos “vendible”, menos “llamativo”, pero de suma importancia para definir valores y sentar las bases de la conducta de nuestros adultos.

Para finalizar nos hace reflexionar sobre lo que considera cinco puntos esenciales en la educación de nuestros hijos. Veréis como entre risa y risa, podéis estar de acuerdo en lo que nos dice:

1.       Sentido común. Nuestros hijos entienden el mundo en función de nuestras reacciones, no de lo que les decimos.

2.       Sentido del ridículo. Acostumbrémonos a que nuestros hijos no tengan que ser perfectos, ni los mejores… son nuestros hijos, con sus individualidades, no son piezas de las que presumir.

3.       Sentido del deber. La responsabilidad de ser padres trae consigo cambios en nuestras vidas, que no tienen por qué ser a peor o a mejor, son cambios que debemos gestionar.

4.       Sentido moral. Es importante educar en valores, y los valores se imitan.

5.       Sentido del humor. Entendamos a nuestros niños como niños y demos a sus conductas el valor que tienen. No reinterpretemos su mundo en función del nuestro, no hagamos montañas de cuestiones que no lo son para ellos.

Al final, si nuestros hijos imitan nuestros valores y reaccionan según nuestras reacciones, es importante que vean cómo les queremos como son, aunque no sean los mejores;  cómo nos responsabilizamos de su educación; y cómo somos capaces de interpretar el mundo, no como un chaparrón de problemas y dificultades, sino como un entorno donde se trabaja para superar los problemas, donde se asumen compromisos y donde, en los malos momentos, aprendemos a levantarnos y seguir adelante.

 

Artículo de Mariol Fierro

 

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