Los niños aprenden lo que ven en los adultos

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Al inicio de este nuevo año académico, planteamos un tema de gran importancia y que se plasma perfectamente en la crudeza de este comercial australiano.

En ocasiones parece que cuando empieza el cole, todas las responsabilidades y las expectativas de la  educación de nuestros hijos se focalizan en el centro educativo. Si bien con gran acierto los centros cada vez más, inciden en la transmisión de valores y el desarrollo de la inteligencia emocional de los niños, debemos tener presente la importancia de los padres y el entorno familiar.

Los niños aprenden de lo que ven. El famoso refrán popular “no hagas lo que yo hago, haz lo que yo te digo” NO SIRVE. Los niños, especialmente en edades tempranas, observan y aprenden por imitación.  Sus padres y su entorno son su referencia, y como grandes observadores y grandes curiosos que son, están “al tanto” de todos nuestros comportamientos, de todas nuestras actitudes. Con esa información poco a poco irán conformando su propio mapa de vida. Por eso, si queremos que nuestros hijos sean emocionalmente inteligentes, empecemos practicando nosotros mismos;  si queremos unos hijos solidarios, seamos solidarios;  si queremos unos hijos no agresivos, no lo seamos nosotros…

El desarrollo emocional de nuestros hijos en edades tempranas, es esencial para un desarrollo equilibrado en la adolescencia y la madurez. Tengamos en cuenta que cuanto más pequeños, más observadores, cuanto menos conformada tengan su personalidad y el patrón de comportamientos, más utilizarán sus referencias para aprender de ellas. Dejémosles OBSERVAR y PONER EN PRÁCTICA, y que lo que observen, nos guste.

 

 

Artículo enviado por Mariol Fierro, Psicóloga y socia de la AMPA del Colegio.

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