Que nuestros hijos estudien…

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Los estudios forman parte de las principales preocupaciones de los padres. Cuando pensamos en  nuestros hijos, realmente lo hacemos pensando en algo más que el día a día de cada asignatura, una condición necesaria pero no suficiente porque sabemos que:

  • Cultura  y nivel de estudios no siempre van parejos.
  • Educación y nivel de estudios no siempre van parejos.
  • Desarrollo profesional y nivel de estudios no siempre van parejos.
  • Felicidad y nivel de estudios no siempre van parejos.

Nos preguntamos qué hacer para facilitar y/o posibilitar que saquen adelante las asignaturas de cada curso, pero también nos inundan las dudas sobre cómo hacer para que sigan estudiando, qué estudiarán, cómo se relacionarán con su entorno… en definitivas cuentas, qué será de ellos/as el día de mañana.

Pensamos en nuestros hijos/as como son, como un conjunto de realidades integradas, que interactúan con nosotros y con su entorno, desde la individualidad de cada uno de ellos, con vida propia.

Si ello es así, ¿por qué pensamos en las técnicas de estudio como una herramienta unitaria y rígida? ¿Por qué creemos que TODO se arregla con una serie de reglas universales sobre cómo estudiar? ¿Dónde está cada uno de nuestros hijos/as frente a un diseño del “todos los niños”?

Es bueno que dotemos a nuestros hijos/as de una herramienta esencial como son las tradicionales técnicas de estudio, pero debemos valorar que, como toda herramienta, requiere de manual de instrucciones, capacitación e individualidad para utilizarla. Es como si creyéramos que algo tan sencillo que nuestro hijo/a salga de casa abrigado fuera tan fácil como elegir una buena tela: ¿pantalones o chaqueta, qué modelo, qué color, se lo pondrá, pero quiere salir de casa…?.

Por ello las tradicionales técnicas de estudio han dejado paso a una formación más integradora, que trabaja desde la inteligencia emocional y el desarrollo de las inteligencias múltiples, para favorecer en nuestros hijos:

  • El conocimiento de uno mismo, sus intereses, sus potencialidades, sus expectativas…. las suyas.
  • La curiosidad y autoconfianza para conocer a los demás y explorar opciones y oportunidades.
  • La automotivación, el querer estudiar y querer hacerlo aunque suponga un esfuerzo.
  • El conocimiento de herramientas que apoyen ese estudio (las tradicionales técnicas de estudio), adaptadas a cada situación.
  • El desarrollo de habilidades y capacidades: prepararles física y mentalmente para utilizar las herramientas aprendidas.
  • La gestión emocional: que sus emociones les echen una mano para superar momentos de frustración, de tensión… que seguro tendrán.
  • El fomento de la autonomía en el estudio, que asuman responsabilidades y aprendan a solucionar problemas, día a día.
  • La generación de hábitos, el entrenamiento en el desarrollo real y proactivo de los puntos vistos con anterioridad.

Ahora sólo nos queda empezar con todo ello. Como siempre, paso a paso y sin desánimo. Poco a poco, pero avanzando. Con autonomía pero sin miedo a pedir apoyo. Porque nuestro trabajo como padres no es ser los mejores padres, es ser los padres que nuestros hijos/as necesitan: alguien que les quiera y les facilite llegar a ser  ellos mismos.

VIDEO - "Pipas"

Cortometraje ganador del Premio al Mejor Guión y Premio TAI al Mejor director en la XI edición del festival Jameson Notodofilmfest. Dirección y guión de Manuela Moreno. Nominado al Goya al Mejor Corto de Ficción 2014:

 

Artículo de Mariol Fierro

Psicóloga y colaboradora de la AMPA del Colegio Paula Frassinetti

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